Charo Borges es la primera jugadora canaria convocada con la selección española femenina absoluta, su trayectoria como jugadora está vinculada al baloncesto femenino de las islas. Muchas de las personas vinculadas al baloncesto femenino canario la señalan como una de las figuras más destacadas en el crecimiento de este deporte, en cada intervención que realiza deja claro que su pasión por el baloncesto fue y será absoluta. En esta entrevista, hablamos con ella del baloncesto que vivió y de la Copa del Mundo de Baloncesto Femenino que se celebrará en septiembre en Tenerife.

 

Viviste un baloncesto muy diferente, con menos instalaciones, menos medios, ¿pero crees que había la misma pasión o incluso más? ¿se seguía el baloncesto femenino?

Desde el punto de vista de las jugadoras, no cabe duda que entonces había mucha pasión. En aquel momento, las jugadoras de baloncesto éramos vistas como bichos raros. Nos miraban y se sorprendían de que nos dedicáramos con seriedad a un deporte. Sin embargo, como no había sino dos o tres periódicos teníamos una cobertura más significativa, teníamos incluso una sección fija de información. Salía información de nuestros partidos y clasificación en los periódicos impresos y así había gente que se interesaba y nos iba a ver jugar. Éramos muy seguidas y no teníamos tantos rivales, destacábamos con diferencia. Ahora es más difícil, hay muchos más medios, mucha más información en diferentes soportes y por eso mismo, hay más dispersión.

 

Fuiste designada Mejor Deportista Femenina de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, en la temporada 1971 -1972, ¿realmente sentías que eras conocida? ¿sentías que eras visible como deportista?

Yo creo que sí, que era conocida porque éramos raras avis. Destacábamos mucho más, entre los alumnos del colegio donde impartía clase, era muy conocida. En el Hispano Inglés me convertí incluso en un reclamo, el colegio utilizaba mi nombre y el de Hernández Rizo para atraer a los padres y madres, y hacer así captación de alumnado. Los entornos eran más pequeños y eso hacía que nos conociesen más.

 

 

Fuiste máxima encestadora de la liga canaria en varias temporadas, también fuiste máxima encestadora en fases finales, ¿tenías un hambre especial en ataque? ¿te sentías una jugadora más ofensiva?

A nivel popular siempre me han etiquetado como una atacante, y es cierto que tenía facilidad para convertir puntos, la suspensión me daba una garantía en el ataque. Sin embargo, mi reto era ser una gran defensora. Como no me costaba anotar, quise desarrollar mi técnica como defensora y hacer eso tan difícil de parar a la rival. Algunas jugadoras peninsulares que fueron rivales y compañeras recuerdan mi defensa agresiva, señalan que era difícil superarme.

Por eso de ser máxima encestadora, Foronda -mi entrenador- me ponía a defender a la más débil y no me hacía mucha gracia, yo quería defender a la mejor. Con el Krystal comenzaron a asignarme la defensa de la jugadora más difícil y eso me gustaba mucho, creo que conseguía pararlas.

A veces, los entrenadores quieren sacar partido de las virtudes de sus jugadoras y yo tenía mucha facilidad anotadora por eso, a veces no querían cargarme con la parte defensiva, pero a mí me encantaba defender y me esforcé para ser una buena defensora.

 

Tuviste referentes, ¿te fijabas en jugadores o en jugadoras para mejorar? ¿de dónde sacabas nuevos movimientos y recursos?

En nuestra época, tener referentes era muy díficil. Sólo había una cadena de televisión y se emitía poco deporte, y se emitía más fútbol que baloncesto. Yo ni siquiera soñaba con llegar a la selección porque no sabía ni que existía. De hecho, cuando Foronda me comentó que iba a ser seleccionada para representar a España creía que me estaba tomando el pelo. A mí me sorprende como las jugadoras de generaciones posteriores hablaban con normalidad de la selección, jugadoras como Yolanda Moliné o Nieves Anula evaluaban sus posibilidades de acudir a la selección con normalidad. ¡Qué diferencia tan grande! Las de mi generación no lo conocíamos como un objetivo.

A nivel de referentes, yo tuve la suerte de contar con Foronda, que era un avanzado del baloncesto americano. El vio mis condiciones para la suspensión y lo trabajamos. Yo descubrí la suspensión a través de Antonio Díaz Miguel y la fui trabajando e interiorizando. El único ejemplo que tenía para desarrollar la suspensión era Brabender, Foronda me decía: fíjate como leventa el brazo, mira mis sus pies.

Yo hice una especie de reproducción femenina de ese juego pero con mi estilo particular, porque nosotras no teníamos referentes, no había referencias en femenino.

 

Cuando decidiste comenzar a jugar a baloncesto ¿recibiste apoyos o cara de extrañeza?

Yo empecé a meter la idea del deporte a través de la natación. A mi madre no le hacía mucha gracia porque entrenaba en piscinas descubiertas y cogía resfriados, pero yo nunca le hice caso. A fuerza de ver que no le hacía caso, comprendieron que mi vocación era clara y nunca se opusieron. Recuerdo que mi madre sólo fue a verme a un partido, una final de Canarias frente a un equipo de Gran Canaria, quedó horrorizada al verme jugar. Me dijo que ella no podía soportar ver cómo me agrraban y chocaban conmigo. Yo era una jugadora muy viva y no siempre me frenaban de la forma más deportiva.

Nunca se opusieron, ni conmigo ni con ninguno de mis hermanos. De hecho, me acompañaron en la celebración de mis éxitos y en los reconocimientos que me hicieron.

 

¿Cómo viviste tu llamada con la selección absoluta? ¿Nervios, emoción, responsabilidad, ganas?

Sorpresa es la palabra. Estaba en Extremadura compitiendo y no creía que llamase la atención del seleccionador y poder representar a un país. Hasta que no lo vi en el periódico, no me lo creí. Conmigo jugaba Ángeles García, una jugadora a la que yo admiraba, tenía mucha elegancia y dominaba la finta. Ella fue preseleccionada en alguna ocasión. Yo creía que la elegida iba a ser Ángeles, yo no creía ser digna de una selección.

 

 

Alguna vez has indicado la importancia y ventaja que tienen las jugadoras actuales con la preparación física y el equipo de médicos y fisios que ayudan a su recuperación ¿crees que esta evolución aporta más que los medios materiales?

Totalmente convencida de que la evolución se está dando en lo físico. Hoy se opta por formar atletas, el talento se dirige hacia disciplinas que le vengan bien al jugador o la jugadora. Ahora se trabaja para conseguir grandes figuras que son auténticas atletas. En nuestra época se trabajaba mucho más la técnica, era un juego más estético y menos físico.

 

¿Alguna vez soñaste que Canarias acogería una Copa del Mundo de Baloncesto Femenina?

¡Que va! Lo soñé igual que lo de la selección, es decir, cero. Nunca lo pensé y menos en Tenerife, todo una competición concentrada en un único lugar. Es un broche de oro para una trayectoria como la mía. Es un milagro, más que un sueño, que se hace realidad.

 

Dispuestas a soñar, ¿qué te gustaría que dejase tras de sí este evento tan relevante?

Me encantaría que la Copa del Mundo trajese consigo muchas escuelas de baloncesto. De la cantidad sale la calidad. Sólo con mucho volumen de jugadores y jugadoras seguiremos generando calidad. Ojalá salga un equipo de la máxima categoría, que autoridades y empresas privadas apuesten por un baloncesto femenino de primer nivel.

Hay que impulsar el trabajo desde abajo, desde colegios públicos y privados. Hay que generar muchos embriones de jugadores y jugadoras y hay que buscarles un hueco en los representativos canarios. Los mejores jugadores salen a equipos punteros fuera de las islas, incluso al extranjero. Ojalá que tengan sitio aquí.

 

¿Crees que aún hay camino que recorrer para llevar al baloncesto y el deporte femenino al lugar que se merece?

Yo este año veo una explosión de éxito que me hace pensar que algo está cambiando. Las mujeres pueden ser un atractivo en el deporte tanto como los hombres. No hablo de comparaciones de físico ni nada de eso, no hay que comparar. Hay que poner en valor lo que se hace en deporte femenino.

 

Dice Lydia Valentín que sólo pide que se valore el talento, ¿crees que en las islas hay talento en baloncesto femenino?

Yo estoy convencida. Aunque es triste que las más talentosas estén fuera. En chicos y en chicas de Canarias hay como un talento natural, no sé si es creativo o qué, pero hay una calidad diferente.

 

¿Cuando el baloncesto se ha vivido con tanta intensidad, alguna vez se vive una desconexión completa?

Yo lo hice cuando me retiré tras 18 años de trayectoria, tenía que prepararme unas oposiciones de enseñanza. Necesitaba un tiempo de desconexión de tanta intensidad, pero me duró dos años. Luego comencé a ayudar a compañeros y compañeras a entrenar, fui miembro de la directiva del Krystal pero la familia y la profesión me exigían, necesitaba tiempo para esto y el baloncesto bien hecho requiere mucha dedicación. Me incliné por centrarme en mi parte de Licenciada en Bellas Artes pero mataba el gusanillo ayudando esporádicamente.

Pero, desligarme del baloncesto nunca. Siempre estoy pendiente del baloncesto a través de los medios. Además, mantengo relación con mis compañeras del María Auxiliadora y del Krystal y cuando nos reunimos es imposible no hablar de baloncesto. Y aquí estoy, colaborando en lo que me piden, colaboro en todo lo que me han pedido con la Copa del Mundo.

 

 

¿Qué consejo le darías a las niñas que quieren ser profesionales?

Las niñas hoy en día tienen más posibilidades y lugares donde acudir a entrenarse, por eso, mi recomendación es que no descuiden formarse a otros niveles, que piensen en estudios y formación para su retirada. Hay que mirar al futuro, si quieren dedicarse al baloncesto tras finalizar como jugadoras deben saber que son pocas las entrenadoras en la élite, deben saber que una carrera de entrenadora vinculada al baloncesto supone un gran esfuerzo. Por eso les recomiendo que tengan sus estudios y su formación.

A nivel deportivo, como jugadoras sólo puedo decirles que se entreguen en cuerpo y alma. Si entrenas con vocación y con convencimiento el esfuerzo se lleva con gusto y con ganas, y llegan los resultados y la satisfacción como grupo y de forma individual.